Camino de Santiago Etapa 2. Villafranca del Bierzo- O Cebreiro

Distancia : 30km. Duración : 9 horas. Dificultad: MUY DURA

Nos encontramos al inicio de la etapa reina de todo el camino desde Roncesvalles, la subida al O Cebreiro y la entrada en Galicia marcan una jornada inolvidable, por la dureza y por la belleza de los paisajes. Para esta etapa mas nos vale madrugar y no llegar muy tarde, porque estaremos reventados y nos ira bien descansar. O sea que a las 5.30 ya estamos levantados y dispuestos para ir a dejar las mochilas a Jato, desayunar algo rápido y partir.

Saliendo de Villafranca ( Km. 0) hay 2 posibilidades: andar por carretera o hacer una subideta con una cierta pendiente, y con un cartel, que aparece en todas las guías como “CAMINO MUY DURO”, pero claro sin mochilas… pan comido para nosotros!!! Aquí tuvimos a 3 perritos que nos seguían la pista (más que nada para indicarnos que si estos pobres pardillos morían en el intento, pues nuestros huesos quedarían la mar de limpitos). Encontramos a una holandesa que en teoría sabía el camino y los primeros metros nos dejamos guiar por ella, pero viendo que luego tiraba por la carretera como el grueso del grupo de peregrinos que había madrugado algo mas que nosotros decidimos hacer la cuesta del tour y no seguir a la masa por asfalto.

Empezamos a subir durante un buen par de horas. A los 9 Km. encontramos el pueblo de Pradela, en el que no hay nada que valga la pena y 3 Km. más tarde llegamos a Trabadelo, después de una bajada empinadita en la que los bastones han hecho su buen uso de freno. Es un buen sitio para recuperar fuerzas, cosa que hacemos iniciando la costumbre de parar a media etapa para degustar unos buenos huevos con chorizo, un bocata de lomo, bacon o lo que se tercie. La verdad es que el descanso y el reponer energías sientan de gloria al espíritu por lo que luego seguimos nuestro camino con ánimos renovados.

En el Km. 15.5 llegamos a La Portela y poco mas allá a Ambamestas, nada que decir porque solo son un grupo de casas sin mas. Poco rato después, en el Km. 19 llegamos a Vega de Valcarce que tiene un refugio en caso que ya no se pueda mas ( y eso que aun no ha empezado la fuerte) poder hacer noche. Pero al dejar las mochilas ya no hay más posibilidad que subir hasta arriba del todo. Seguimos el camino y encontramos los pueblos de Ruitelán, Herrerías y La Faba. En este último pueblo fue memorable la remojada que nos dimos algunos gracias a los sombreros, que el sol pegaba fuerte, y no era cuestión de subir la montañita ahogados por el sol. Seguimos subiendo, hace calor y los pies de algunos fastidian mas de la cuenta.

Llegamos a Laguna de Castilla. Vamos haciendo amistad con los peregrinos que nos encontramos y que no dejaremos de ver en todo lo que queda del camino, quizás el mas representativo fue nuestro “amiguete” de Sant Celoni, un hombre muy peculiar que salió desde Barna hacía 31 días andando 40 Km. diarios, pero qué casualidad que desde ese día siempre hacía los mismos Km. que nosotros… mientras hacemos un breve descanso nos enteramos que hay un refugio poco antes del O Cebreiro, alli nos encontramos de nuevo a la holandesa, pero nosotros tenemos que seguir, nuestras mochilas nos esperan arriba. Finalmente, tras un largo periplo,en el Km. 30, O Cebreiro, primera población de Galicia. Hemos llegado a la cima.

En el refugio tenemos de nuevo habitación para los 8 juntos, ya empezamos a lavar algo de ropa porque se nos acaba la poca provisión que traemos.
Y luego no hay mucho mas que hacer, se puede optar por descansar o pintar o escribir el diario o simplemente darte una vuelta. Por la tarde nos movilizamos para abastecernos para el desayuno de mañana, y después a visitar la iglesia, ver esa palloza famosa donde nacian todos los bebés del pueblo y luego a cenar. La cena fue espectacular, no por el sitio, sino porque el espectaculo lo pusimos nosotros mientras comiamos.

No es que el menú fuera nada del otro mundo: macarrones y chuletas de cerdo con patatas fritas, pero lo que ocurrió es que para 5 los macarrones fueron pocos , y luego claro las chuletas de la primera bandeja volaron nada más hacer su aparición (ataque de buitres hambrientos al ver tan suculento manjar). Fue claramente un ” a por las chuleeetaaassss!!!!!! Y en breves segundos la bandeja estuvo vacía… El hostelero, viendo nuestra hambruna por la insuficiencia de los macarrones, y viéndose algo culpable, nos ofreció una segunda bandeja de chuletas, cosa que se volvió a agradecer con otro ataque esta vez menos feroz. De postres un heladito, un café y andando a descansar que mañana será otro día.

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This entry was posted on Monday, July 31st, 2000 and is filed under Camino de Santiago. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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