Marrakech (II)
Marrakech (II) || Ruta Nomada
Penultimo dia completo de nuestra estancia en Marruecos y el ultimo que tenemos con visita guiada a varios puntos de la ciudad. Hoy haremos ruta por varios museos, palacios y otros monumentos para que luego nos dejen libres hasta el momento de coger el avion el miercoles por la mañana.

Nuestra primera parada del dia. Las tumbas Saadies. Las tumbas Saadies es una especie de cementerio de lujo para los miembros de la dinastia Saadi. Hasta 1917 en que se abrieron al público estuvieron completamente cerradas por lo que su estado de conservacion es muy bueno.El conjunto alberga varias mauselos, el primero de ellos dividido en tres salas donde reposan en la del medio el Mulay Ahmed Al-Mansur, muerto durante la epidemia de peste en Fez en 1603 y sus hijos. La primera contiene un Mihrab magnifico, y en la tercera, llamada de los Tres Nichos, estan enterrados otros niños. El segundo mausoleo contiene la tumba de la madre del Mulay bajo una cupula de estalactitas pintadas.
Salimos un poco despues para dirigirnos a nuestro siguiente destino: el palacio de la Bahia. “Bahia” es un termino que significa “lo mas bello”. El palacio debe su nombre a una concubina de Ba Ahmed, visir de Marruecos entre 1894 y 1900, la más bella entre todas y de cuyos favores disfrutaba el visir constantemente, de ahí el nombre.

La verdad es que la construccion impresiona, es una auntentica obra maestra del arte marroqui. Extendiendose más de 8ha el palacio posee un monton de apartamentos suntuosamente decorados. Visitamos los patios y salas que estan abiertos, las habitaciones de las esposas oficiales del visir y las de sus concubinas, el jardin, la sala de fiestas y otras salas varias. Aun no estando todo el recinto abierto al publico, ya de por si te da una idea del lujo y la fastuosidad con la que vivian alla dentro. Una de las curiosidades de su construccion es que todo el marmol procede de Italia y fue canjeado a los marroquies por kilos de caña de azucar.
Bueno, nosotros ya salimos y nos dirigimos hacia el interior de la medina. Hemos pasado andando por el barrio judio, aun sin ver excesivamente montones de las tiendas y negocios que las les caracterizan.
Es evidente que los guias te llevan a donde ellos tienen algo de comision, y nuestra guia no iba a ser menos. La visita a la farmacia-herboristeria fue exactamente igual a la visita a la tienda de alfombras o a la de cuero en Fez o Rissani. Entramos todos en una sala donde nos ofrecen asiento para durante mas de una hora, explicarnos los mil remedios caseros que tenian alli almacenados. Luego empizo el espectaculo :-). Tras haber ofrecido mil y una hierbas y cremas para todo, empezaron a sacar bolsas y tarritos de productos preparados y listos para llevar. El grupo se volvio loco (parece que todos los grupos lo hacen ). La gente parecia tener molestias y dolores de todo tipo o conocer a alguien que los tenia: hierbas para el colesterol, para las varices, infusion para los dolores de huesos, cremas antiarrugas naturales, aceite de no se que, jabon de nosecuanto, mezcla de 20 hierbas para dormir mejor. En fin, hubo gente que salio de aquella sala con 10 o 15 productos en las manos.
Las hierbas y otros productos se pagaban a peso, a unos pocos dirhams al gramo. Durante la explicacion nos habian ido diciendo los precios de cada cosa, aunque cuando llevabas 20 o 30 productos ya no sabias que valia cuanto ni de cuantos gramos eran las bolsas ni nada. Al salir de la sala, mientras Cami hacia cola al final de todo con una crema (lo unico que se llevo tras dejar alguna otra cosa mas bien inutil por poder encontrarla al lado de casa mas barata), yo me fui a la salida. Mis compañeros salian con cara de asustados. Todos habian pagado entre 100 y 200 euros finalmente por todo lo que se habian llevado. Creo que el que mas habia contado pagar era 30 euros…
Y es que entre otras cosas, el peso de las bolsas era todo un interrogante. La balanza era manual, con pesos que la cajera iba poniendo en un lado para equilibrar la bolsa. Demasiado alegremente iba diciendo los pesos a quien hacia la suma total: 50 gramos, 60 gramos, etc ( 50 gramos pesa eso??…en fin J). Asi fue que hubo gente que se encontro pagando cantidades astronomicas por sus hierbas para el estrés…jeje, yo me hubiera tomado una infusion alli mismo, jeje).

Tras un rato viendo a la gente pagar me fui al final de la cola y les conte a Cami y a otros lo que estaba pasando. Algunos decidieron dejar unas cuantas bolsas por alla encima y finalmente nosotros pagamos solo 5 euros por la crema y asi hicieron algunos amigos más. Fue el timo del siglo. Lo curioso fue ver que nada más salir todos nosotros, ya estaba otro grupo esperando en la puerta para entrar.
En fin, la visita por la medina siguio dando paseos por aquí y por alla, entrando en los zocos y dando un paseo rapido (vaya cohete que llevaba la guia) y luego de vuelta al bus. No nos dio tiempo a nada. Lo peor fue que el bus nos llevo luego a unos jardines que eran una m…. con un sol de justicia y en los que no habia nada que ver. 15 min la guia terminaba oficialmente la visita a Marrakech. Algunos echaban chispas.
Pero no hay mal que por bien no venga y eso significaba que estabamos libres para ver la ciudad de verdad por nuestra cuenta.
Despegandonos del grupo Cami y yo nos fuimos a patear Marrakech. Tras comer en una pizzeria por el centro y esperando que pasara el calor del mediodia, nos fuimos otra vez por los zocos de compras, tranquilos y a nuestro aire. Era la hora de la siesta y no habia ni Dios en las tiendas. Íncluso los marroquis dormian en sus puestos esperando que algun turista pasara por alli.
Fue cuando mas disfrutamos comprando. Sin nadie que nos agobiase mucho, entramos en varias tiendas de artesania y finalmente tras un pequeño regateo salimos con una bandeja plateada muy bonita que llevabamos todo el viaje queriendo comprar. Luego cayó un poco de azafran puro (a la mitad de precio que en la herboristeria), unas babuchas y alguna cosa más.
Hay que resaltar tambien que en esta ciudad uno no se siente tan acosado por los vendedores. Es la ciudad de Marruecos que más turismo recibe y parece que la afluencia de tanto turista a rebajado bastante la lucha por conseguir que alguno venga a tu tienda. En realidad entran decenas cada dia sin ni siquiera molestarse en llamarlos. Tambien hay que decir que los falsos guias han reducido enormemente su actividad desde la implantacion de una policia turistica de paisano que no se andaba con tonterias. Muchos marroquis se lo pensaban dos veces antes de abordar a los turistas para ofrecerles servicios de guia por las calles sin ser guias oficiales!.
Volvimos a salir a la plaza Jemma el Fna para dar otro paseo, ver la torre de la Kutubbiya (a la cual no se puede entrar, pero es replica exacta de la Giralda de Sevilla, tambien, en cuanto a estilo arquitectonico, forma y altura y fecha de construccion).
Tras unas cuantas vueltas más por el centro y los zocos nos volvimos para el hotel para disfrutar de la piscina un rato, estamos cansados de andar y el calor nos tenia derretidos. Tras charlar con algunos amigos del grupo, habiamos decidido esa noche coger entre 5 una calesa (carreta con caballos ) para hacer el tipico paseo guiri por el centro iluminado de Marrakech y sus murallas. Nos pasamos el resto de la tarde en la piscina y tras cenar la calesa nos esperaba en la puerta del hotel (habia sido reservada previamente desde recepcion).
Subimos a la calesa, nada especial que contar mas que dimos una vueltecilla de hora y pico a caballo entre el trafico de la ciudad. Una cosa que aun sorprende pues no hay tantos accidentes como en principio da la impresión que habra viendo conducir a los lugareños.
Marrakech me evoco un poco el caos de Istanbul con la combiacion de todo tipo de transporte de Amsterdam: Calesas de caballos por decenas, coches pitando sin parar, motocicletas llevando a tres pasajeros en posiciones inimaginables (ninguno con caso por supuesto), montones de bicis destartaladas metiendose en todo hueco visible y como no, los cientos de petit taxis y autobuses que se creian dueños de toda calle. Pronto aprendimos que los pitidos que no dejaban de sonar no eran sino una especie de codigo para avisarse unos a otros cuando entraban en los cruces sin mirar. En Marrakech o tienes un sexto sentido para conducir o mejor no lo hagas si no eres de la zona J.
En fin, el dia toca a su fin. Mañana es nuestro ultimo dia en la ciudad y solo nos falta ver algunas cosas en la parte nueva. Ahora, un poco de tele y a sobar!
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