Primeras impresiones de Bangkok
Amigos y amigas, abrocharos los cinturones, porque estamos entrando en Bangkok, una ciudad de la que se dice esta siempre en movimiento. Habiamos leido tantas cosas sobre esta megapolis asiatica que nos esperabamos cualquier cosa de ella, y las primeras impresiones desde luego no defraudaron. De todos modos, sera porque ya habiamos pasado una temporadita en Yakarta que el tan temido caos circulatorio de la ciudad no nos parecio tan impresionante como nos lo habian pintado. Y es que comparado con el trafico de la capital indonesia, Bangkok no tiene demasiado que envidiar. Por otro lado, siendo una ciudad a la que se puede llegar a traves de innumerables vuelos low cost y regulares, debido a su situacion estrategica en el sudeste asiatico no es de extrañar el interes que despierta.
Pero coches aparte (y eso que nosotros habiamos pensado buscar una agencia de alquiler de coches para pillar uno), un hervidero de gentes y ruidos nos esperaban al bajar del tren y mientras ibamos en el autobus camino de Khao San tuvimos durante casi hora y media tiempo suficiente para observar el paisaje urbanistico y los diferentes barrios por los que ibamos pasando.
Como aun faltaba mucho para llegar a nuestro destino y gracias a la guia callejera que llevabamos podiamos ir siguiendo el recorrido del bus sin perdernos, nos pusimos a comprobar si lo que habiamos leido se correspondia con la realidad. Y hay que decirlo, la realidad sobrepasaba todo lo que habiamos imaginado.
Antiguos templos a la sombra de megacentros comerciales estilo futurista, rascacielos al lado de casas señoriales, cafes y restaurantes modernos rodeados por montones de puestos callejeros de comida, toda una mezcla de pasado, presente y futuro en cada una de las calles que atravesabamos. Es una ciudad que parece lo bastante familiar para sentirse en occidente y lo bastante exotica para ver que estas en la otra punta del mundo. Mientras el bus se abria paso por donde podia, atravesamos el barrio indio, el barrio chino y entramos en la zona turistica pasando al lado del Palacio Real, cerca del rio y viendo a lo lejos otros templos que a buen seguro iriamos a visitar. Embelesados como estabamos no nos dimos cuenta que ya llegabamos a nuestra parada, menos mal que la chica que cobraba los billetes nos aviso: “hey guys! next stop, Khao San”!





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