ULTIMAS OFERTAS DE VIAJES
Mohammed, nuestro chofer, nos va explicando cosas mientras conduce por el desierto con una habilidad sorpredente. Ya hemos dejado atrás el asfalto y no se ven pistas delimitadas por ningun lado. Los 6 coches que vamos lo hacemos en paralelo, para no tragarnos el polvo que levantan los todoterrenos. Mohammed, decia, nos cuenta que ellos viven practicamente solo del turismo. Toda la zona de Erfoud no tiene más que los ingresos que dejamos los que venimos a ver el desierto y cuando no hay turistas la vida se resiente. Agosto es un mes malo, hace mucho calor y viene poca gente. Lo mejor es la primavera, y cuando no hay trabajo no atina a decir de que sobreviven.Nos vamos acercando a las dunas que se ven a lo lejos. Restos de lo que dejo el mar hace cientos de miles de años cuando paso por aquí, la arena es de un color ocre intenso que jamas hubiera imaginado. Algunas de las dunas tienen 160m de alto y corren paralelas norte-sur durante cientos de kilometros.
No muy lejos hay montones de minas y canteras de fosiles marinos donde uno se puede llevar un buen recuerdo ( pero hay que regatear!) de lo que fue el Sahara en sus buenos tiempos.
Llegamos a donde los camellos toman el relevo a los coches. Un grupo de bereberes nos esta esperando con camellos para hacer el ultimo tramo al trote, subir a las dunas y contemplar el atardecer alli. Montamos cada uno en uno y sin prisas iniciamos el paseo. Los camellos no se quejan, van al paso que les marca el guia que nos lleva aunque alguno suelta de vez en cuando un bufido o se pega demasiado al camello que va delante asustando a alguno de los turistas del grupo.
En la arena se refleja nuestra sombra y a lo lejos solo se ve desierto. Aun es pronto cuando llegamos arriba y cuando sentados en una alfombra nos disponemos a esperar la caida del sol. Vamos descalzos andando por la fina arena del Sahara (de la cual despues nos trajimos una botella de litro llena) y hacemos fotos sin parar.Sin darnos cuenta se hace de noche. Con una velocidad de vertigo el sol se ha puesto tras el horizonte y practicamente no nos hemos dado cuenta. Ahora toca volver, pero antes nuestro camellero, que muy habiltamente nos ha “cuidado” especialmente durante toda la tarde, nos ofrece unos fosiles para que se los compremos. En fin, ya le ibamos a dar algunos dirhams por su amabildad, cuando nos damos cuenta que todos los camelleros estan haciendo lo mismo con todo el grupo. Es normal y una forma de ganar un dinero extra. Las piedras son bonitas, pero caras. No acertamos a regatear mucho y al final nos llevamos tres por un precio que podiamos haber rebajado a la mitad. Pero estos chicos lo tienen bien ensayado. Trata bien al turista y seras recompensado!
Los camellos nos llevan de vuelta casi cuando la luz empieza a desaparecer por completo. Al lado de los
coches, un pequeño refugio donde nos ofrecen un te y donde nuestros amigos bereberes empiezan a tocar y a bailar como colofon a la noche. Es divertido y made for tourist, pero nos lo pasamos bien. La noche esta totalmente cerrada ya y los 4×4 rugen camino del hotel de nuevo. Paramos unos minutos a contemplar las estrellas ( a quien se le ha ocurrido parar en medio de la nada en noche cerrada?). 40km llegamos de nuevo al hotel. Mañana ruta de nuevo mas hacia el sur!!
ULTIMAS OFERTAS DE VIAJES


ULTIMAS OFERTAS DE VIAJES
Esta ciudad es una de las mas grandes de todo el planeta y como tal es ruidosa, inquieta, cosmopolita, y con esa fusión de lo antiguo y lo moderno que la hace tan especial y querible. Raices prehispánicas, aires coloniales, pasado, presente y futuro todo en una misma ciudad, la Capital
