Torre Eiffel
Comienza un nuevo día en París y parece hasta mentira decirlo, ya que durante mucho tiempo he tenido ganas de visitar esta ciudad, y por una circunstancia u otra no había podido llevar a cabo este viaje. Pero tarde o temprano todo llega y con una energía especial me preparo para dar comienzo a lo que será la visita a la tan ansiada y anhelada Torre Eiffel.
Salgo de mi alojamento en Paris Hoteles y me dirijo al centro. Esta torre es sin dudas el ícono de la nación francesa y una de las grandes maravillas del mundo moderno además de ser el símbolo mas representativo de París, la misma debe su nombre al ingeniero Gustave Eiffel, principal autor del proyecto.
Si hablamos un poco del pasado de esta torre, debemos saber que su construcción formaba parte de los edificios integrantes del recinto de la Exposición Universal de 1889, celebrada en París; que debía contar con un elemento representativo que fuera el emblema destacado del acontecimiento. Celebrado dicho concurso, resulta ganador Eiffel y si bien la idea era demoler la construcción tras la exposición, se decide mantenerla ya que sirvió pronto para las comunicaciones, radiotelegrafía primero y luego antena de radio y televisión
Hoy se trata de uno de los monumentos más visitados de Francia y uno de las principales atracciones turísticas de la ciudad, atrayendo a miles de personas de todo el mundo. ¿Acaso no resultaría difícil imaginar París sin la torre Eiffel?
Su estructura metálica de 324 metros de altura, (se ve desde casi todos los hoteles de paris) está formada por perfiles metálicos unidos mediante roblones, que son unos elementos metálicos a modo de remaches que se emplean para resolver las uniones entre piezas, prescindiendo de soldaduras, este hace que la estructura sea más pesada que si se tratara de una realizada mediante soldadura. Su peso aproximado es de 7300 toneladas.
Luego de enterarnos de algunos datos sobre el pasado y el presente de esta verdadera maravilla quisimos subir para conocerla por dentro. Pudimos ascender a sus plataformas mediante ascensores que te llevan a disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. Es realmente maravilloso presenciar la puesta del sol desde ese punto.
Les recomiendo ir con tiempo, ya que largas e interminables colas a la espera del ascensor son moneda corriente por aquí. El precio de la entrada es de unos 11 euros los adultos y 6 euros los niños, para subir hasta la cumbre, si quieres más bajo el precio es menor, y también tienes la opción más económica de subir por las escaleras, pero sólo hasta el 2º piso. Advertencia: no apto para quienes sufren el vértigo.
Una vez que bajas de allí podras llevarte recuerdos en las tiendas ubicadas en la primera planta además de restaurantes y museos.



